sábado, 1 de junio de 2013

Ardiendo

Una vez más ese fuego dentro de mí. De pronto mi sangre se ha convertido en gasolina y sólo quiero hacerme estallar por los aires. Otra vez mi mirada se ha posado sobre la tuya y, como si mi cuerpo fuese demasiado inflamable para soportarlo, el humo ya comienza a asomarse por los talones.

Puedo salir corriendo y mantenerme a salvo o acercarme a ti y dejar que todo arda hasta que sólo queden las cenizas de aquello que un día fue. Salvarse y vivir muriendo o acercarse unos metros más y morir llena de vida. Complicado.

Mientras tus ojos siguen clavados en los míos y no puedo pensar con claridad. En este preciso instante, no. Mis pies han comenzado a moverse y la decisión ya está tomada. Ya sólo puedo sentir cómo el calor va subiendo por mi cuerpo. 

No hay marcha atrás.


Bon voyage!