
Sé que te queman tanto como a mí, se han clavado en lo mas hondo de tu mirada y tus ojos arden sólo con tocarte.
Acorralada entre las sábanas, confiesas que has cosido cada uno de tus lunares a los míos. Me has enredado entre los hilos de tu soledad y has tirado mi racionalidad al fondo del fuego.
He perdido los papeles intentando no quemarme. He soplado hasta quedarme sin el aire que me dabas, pero ya era tarde. El fuego imparable había arrasado cada milímetro de mi cama. De ti. De mí.
Bon voyage!